Publicado por Eva Linares en LinkedIn
el 10 de marzo de 2026,
Por qué la previsión de la capacidad eléctrica se está convirtiendo en una prioridad estratégica
Hay una situación muy habitual cuando viajas en coche y decides no reservar hotel.
Quieres tener la libertad de decidir sobre la marcha, así que conduces tranquilamente, pensando que, cuando llegue el momento, encontrarás una habitación sin ningún problema.
No es temporada alta. No hay congresos. Hay docenas de hoteles.
Así que reservas a última hora. O incluso el mismo día.
Y cuando llegas a la ciudad… todo está lleno.
Si eres de los que planifican con antelación, probablemente esto nunca te haya pasado.
Pero si alguna vez te has ido de viaje sin planearlo, ya sabes lo que se siente: estrés, incertidumbre y esa incómoda pregunta de qué hacer ahora.
Algo parecido está empezando a ocurrir con la electricidad.
Y también con la optimización de los costes energéticos.

La energía se está convirtiendo en una cuestión de acceso, no solo de precios
Durante años, el debate sobre la energía en las empresas ha girado en torno a una pregunta:
«¿A qué precio compramos la energía?»
Pero ahora empieza a surgir otra pregunta, una que hasta hace poco parecía improbable:
«¿Habrá capacidad para conectarnos cuando lo necesitemos?»
Según los datos publicados por Red Eléctrica, solo el 25 % de los puntos de conexión de la red de transporte disponen actualmente de capacidad para absorber nueva demanda.
En otras palabras: tres de cada cuatro «puntos de conexión» de la red ya están saturados.
Y esto no solo afecta a los nuevos sectores.
Esto afecta a las ampliaciones, las nuevas instalaciones de producción, los centros de datos y los proyectos de desarrollo urbano.
Y, por supuesto, también podría afectar a tu negocio.
Un problema que casi nadie ve
La red eléctrica tiene una particularidad.
Cuando empieza a saturarse, no te das cuenta.
Cuando está saturado, no te das cuenta.
No se ven colas.
No hay semáforos en rojo.
No hay ningún indicio claro de que el sistema esté llegando a su límite.
Y, sin embargo, el impacto puede ser enorme.
Seguro que recuerdas el gran apagón del año pasado; llegó sin previo aviso y se desvaneció de nuestra memoria. Nadie lo vio venir.
Según los propios analistas del sector energético, un colapso de la red eléctrica puede retrasar durante años la creación de nuevas industrias o la realización de inversiones estratégicas.
En otras palabras: el problema no aparece en la factura.
Aparece cuando tu empresa quiere crecer.
Cuando la energía deja de ser un bien de consumo
En muchos comités de gestión, la energía sigue considerándose una cuestión propia del departamento de compras.
Se negocia el precio, se firma el contrato y el asunto se archiva como «resuelto».
Pero cuando la infraestructura empieza a saturarse, ese enfoque ya no es suficiente.
Porque ya no se trata solo de cuánto cuesta la energía.
La cuestión es si podrás acceder a él cuando tu empresa lo necesite.
Y, en ese momento, la energía deja de ser un problema operativo.
Se convierte en una decisión estratégica.

Cuando todos quieren la misma habitación
El problema no es la falta de electricidad.
De hecho, España está batiendo récords en la generación de energía renovable.
El verdadero problema es el siguiente: aunque se produce cada vez más energía, la red que debe transportarla no crece al mismo ritmo.
En 2024, ya se desperdiciaba alrededor del 8 % de la energía renovable generada, y en 2025 esa cifra se había duplicado.
Mientras tanto, las nuevas industrias esperan años para conectarse, ese enchufe que necesitan para empezar a funcionar.
Es como una ciudad llena de hoteles… pero con muy pocas habitaciones disponibles.
La diferencia entre planificar y llegar tarde
Cuando viajas a una ciudad que acoge un gran evento, hay dos tipos de viajeros.
Los que reservan con meses de antelación.
Y aquellos que se presentan pensando que, de alguna manera, encontrarán algo.
En el sector energético, por desgracia, todavía hay muchas empresas que actúan como ese segundo tipo de viajeros.
Las empresas que se anticipan a sus necesidades futuras —ya sean nuevas plantas, ampliaciones o la electrificación de los procesos— tienen más posibilidades de conseguir la conexión que desean.
Quienes esperan hasta el último momento se enfrentan a un problema que no tiene que ver con el precio.
Depende de la capacidad disponible en la red eléctrica.

Las preguntas que un director general debería empezar a plantearse
Si su empresa depende de la electricidad para crecer, llevar a cabo sus procesos o ampliar la producción, tal vez valga la pena que empiece a plantearse algunas preguntas:
- ¿Contamos con la capacidad eléctrica necesaria para nuestros planes de crecimiento?
- ¿Estamos previendo las necesidades de conexión con un margen suficiente?
- ¿Consideramos la energía como un riesgo operativo o simplemente como una compra?
- ¿Sabemos cómo afectaría a nuestro negocio un retraso de dos o tres años en una nueva conexión?
Porque hay algo que debe quedar claro:
La red eléctrica no es un recurso ilimitado.
El problema no es pagar más por la electricidad
El error estratégico rara vez radica en pagar unos céntimos más por kilovatio.
El verdadero error suele ser darse cuenta demasiado tarde de que no hay capacidad disponible cuando tu empresa necesita crecer.
Y entonces el problema ya no es el precio.
El problema es que no hay toma de corriente.
Y, en ese momento, no queda más remedio que esperar a que haya capacidad disponible en la red.
Algo que puede llevar años.

Planificar con antelación o confiar en la suerte
A estas alturas, estoy seguro de que su empresa no quiere dejar las cosas al azar.
Las empresas que planifican con antelación su conexión a la red disponen de margen de maniobra.
Aquellos que no dependen únicamente de la disponibilidad del sistema.
Porque una cosa es controlar los gastos.
Y gestionar la incertidumbre es otra cosa muy distinta.
Si desea analizar la vulnerabilidad de su empresa ante este problema y las opciones disponibles para anticiparse a él, podemos estudiarlo juntos.
Porque en el sector energético, llegar primero suele marcar la diferencia.
Gracias por leernos una semana más.
Que tengas un buen día.




























































































