La situación económica de muchas empresas de la región DACH sigue siendo tensa. Según un estudio reciente del Grupo ERA, realizado en colaboración con la Asociación Alemana de Gestión de Materiales, Compras y Logística (BME), casi una de cada dos empresas se encuentra sometida a una fuerte presión que, en algunos casos, pone en peligro su propia existencia. Los elevados costes energéticos, la excesiva burocracia y la volatilidad de los mercados, en particular, están frenando la inversión y lastrando la competitividad. Las perspectivas a medio plazo dan motivos para la esperanza: la mayoría espera una recuperación económica a partir de 2026.

Estabilización en lugar de transformación
«Los resultados son tan aleccionadores como reveladores», afirma Matthias Droste, director nacional para la región DACH del Grupo ERA. «Las presiones sobre los costes y la incertidumbre política están obligando a las empresas a tomar medidas; al mismo tiempo, están surgiendo nuevas oportunidades en materia de digitalización, automatización y modelos de negocio alternativos». Sin embargo, la prioridad inicial es la estabilización operativa, el aumento de la eficiencia y la garantía de la liquidez. La sostenibilidad y el desarrollo estratégico de los recursos humanos quedan en segundo plano, al menos de forma temporal.
Reducción de costes; automatización; procesos digitales
Según el estudio, las palancas más importantes para la gestión de crisis son la optimización de costes, la digitalización de procesos y la diversificación estratégica. Mientras que las medidas relacionadas con el personal desempeñan un papel secundario, las compras están cobrando importancia: hay que garantizar la seguridad de las cadenas de suministro, reducir los precios de compra y establecer nuevas colaboraciones. Cada vez se recurre más a las herramientas digitales y a la automatización. «En retrospectiva, la crisis podría resultar ser un impulso para la digitalización», afirma Droste.
Expectativas claras respecto a los políticos
Las exigencias que las empresas plantean a los políticos son claras: la reducción de la burocracia, unos precios energéticos estables y unas condiciones marco predecibles encabezan la lista. El apoyo financiero, por el contrario, apenas se menciona; la atención se centra en el deseo de libertad empresarial en un entorno estable.
Optimismo prudente de cara a 2026
A pesar de las dificultades actuales, en muchos sectores prevalece un optimismo cauteloso. La mayoría de las empresas encuestadas esperan una recuperación económica a partir de 2026. Para Matthias Droste, esta es una señal importante: «La crisis está obligando a las empresas a replantearse sus estructuras y a abrir nuevos caminos. Con el marco político adecuado, esto puede dar lugar a una nueva resiliencia que garantice la competitividad a largo plazo».
El director ejecutivo de BME, el Dr. Lars Kleeberg, comentó los resultados del estudio: «La encuesta pone claramente de relieve los retos a los que se enfrenta actualmente la economía alemana y, por consiguiente, nuestra comunidad. Los resultados, pero también el optimismo cauteloso de cara al próximo año, se ven confirmados por el actual Índice de Directores de Compras de Alemania (EMI) del HCOB, elaborado en colaboración con el BME, que también ha registrado expectativas empresariales positivas entre los directores de compras. Ahora corresponde a los políticos crear unas condiciones marco fiables, ya que la desregulación, la estabilidad de los precios de la energía y la previsibilidad son requisitos previos esenciales para la recuperación económica».






























































































