A pesar del firme deseo de electrificar su flota de vehículos comerciales, hasta ahora había pocas opciones entre los vehículos de hasta 3,5 toneladas. El Renault Kangoo y el Nissan eNV200 han demostrado su valía, pero estos vehículos tienen una autonomía limitada y, a menudo, se adaptan a usos muy específicos. Este año asistimos al lanzamiento de varios modelos comerciales con la misma capacidad de carga que sus equivalentes con motor de combustión y una autonomía de más de 300 km en verano y, lo que es más importante, de más de 200 km en invierno. Es esta flexibilidad en la autonomía lo que permitirá a los nuevos vehículos comerciales eléctricos satisfacer las necesidades de muchos más profesionales.
En la gama de furgonetas pequeñas, la oferta de Stellantis resulta muy interesante para competir con la Kangoo, pero la disponibilidad sigue siendo incierta. No obstante, esperamos poder garantizar la entrega de estos modelos ePartner y eBerlingo para finales de 2021. Ya se pueden encargar, dentro de la gama anterior, el eExpert y sus equivalentes del grupo Stellantis, con una autonomía de 330 km y de entre 210 y 240 km en invierno.
La Ford eTransit y la Fiat eDucato son también competidores muy interesantes en la gama de furgonetas grandes, con una capacidad de carga equivalente a la de los modelos diésel y una autonomía eléctrica de al menos 350 km (WLTP). Incluso en invierno y en autopista, la autonomía supera los 200 km, lo que satisfará muchas más necesidades que los vehículos eléctricos de años anteriores.
La tecnología está mejorando, pero debemos aceptar que conducir un vehículo eléctrico requiere más organización y una conducción más prudente que con los vehículos diésel. Puedes ahorrar tiempo en la gasolinera recargando la batería únicamente en casa o en el trabajo, pero es fundamental acordarse de enchufar el vehículo por la noche para evitar el riesgo de quedarte sin batería a la mañana siguiente.
Existen herramientas que nos ayudan con esta nueva rutina diaria, ya que, si se utilizan correctamente, el ahorro en términos de TCO (coste total de propiedad) será considerable. Recargar en casa o en el trabajo resultará mucho más barato que el coste del gasóleo, pero es importante evitar recargar en estaciones públicas en la medida de lo posible, ya que las tarifas varían mucho y, por lo tanto, pueden mermar el ahorro previsto.































































































