Suministro ininterrumpido y un ahorro directo de 150 000 dólares, es decir, un 35 % anual




Una empresa de alimentación con sede en Auckland fabricaba una amplia gama de barritas energéticas tanto para el mercado nacional como para el sector de los supermercados australianos.
El cliente utilizaba gas licuado de petróleo (GLP) en botellas para alimentar sus hornos, y las botellas se entregaban en sus instalaciones cada dos o tres días. Debido al crecimiento previsto de la producción, les preocupaba mucho que sus costes fueran a aumentar considerablemente. Solicitaron a ERA que llevara a cabo un análisis y les presentara una serie de opciones para que las evaluara su equipo directivo.
Nuestro análisis inicial confirmó que las posibilidades de reducir el coste del gas envasado eran limitadas. Además, nuestra información y conocimiento del mercado indicaban que los costes estaban a punto de aumentar; precisamente la situación que preocupaba a nuestro cliente.
Al buscar una solución práctica a largo plazo, llegamos a la conclusión de que podría ser posible conectarnos a un gasoducto de gas natural ya existente, aunque el punto de conexión más cercano se encontrara a unos 1,7 kilómetros de distancia. Tras presentar el análisis y debatir la solución alternativa con el cliente, este se mostró muy interesado en seguir adelante con esta opción.
Se mantuvieron conversaciones con el proveedor propuesto, quien enseguida valoró la oportunidad de distribuir gas a otros clientes de la zona.
«En consecuencia, el proveedor accedió a tender la tubería de gas hasta la puerta de la fábrica del cliente sin coste alguno, quedando a cargo del cliente los gastos de conexión final a partir de ese punto».
