
El jueves 23 de octubre, Dominique Seux compartió con nosotros su interpretación de la situación económica francesa en el último trimestre de 2025, desde una perspectiva geopolítica. Bajo el título «¡Empresas, levantáos! Construir la prosperidad en un mundo incierto», se dirigió a los líderes empresariales para destacar los retos que hay que tener en cuenta y los puntos fuertes que hay que aprovechar en 2026.
A continuación, te presentamos seis ideas clave de su presentación:
1// La situación en Francia no es tan mala; nuestra situación económica no es catastrófica
La esperanza de vidasigue aumentando, sobre todo en lo que respecta a la salud; la crisis del poder adquisitivo no es tan grave como nos quieren hacer creer, como lo demuestran nuestros récords europeos en consumo cultural, piscinas privadas y una tasa de ahorro que ha alcanzado el 19 %. Se prevé un crecimiento de alrededor del 1 % para 2026, con una tasa de desempleo del 7,5 %, frente al 9 % previsto.
2// Francia destaca por su «economía de mosaico»
«Amortigua tanto los golpes a la baja como al alza, lo que nos protege, pero a veces también nos impide recuperarnos. Algunos sectores están atravesando dificultades importantes —el inmobiliario, el automovilístico, el químico y el metalúrgico—, pero a otros les va bien, como la aeronáutica, la defensa, la sanidad y los servicios.
3// Las relaciones de poder se han afianzado en la economía y ahora tienen más peso que la ley
Hoy en día, la competenciaes más importante que la cooperación, y esta tendencia parece que va a continuar. Esto se hace eco de la preferencia actual por líderes que parecen «tomar medidas enérgicas», aunque ello signifique «actuar como locos en lugar de como débiles». Este fenómeno se ve amplificado por una cierta comunicación desinhibida impulsada por las redes sociales, que da más peso a las reacciones y opiniones que a los hechos en sí mismos.
4// Hay tres cuestiones estructurales que deben abordarse con urgencia: la economía de mercado, el coste de la mano de obra y el volumen de trabajo.
Francia es el único país occidental dividido en cuanto al modelo de economía de mercado. Además, el nivel de las cotizaciones obligatorias sobre el trabajo se ha vuelto disuasorio, lo que ha dado lugar a un efecto «TSS» (Tout Sauf le Salariat, o «cualquier cosa menos el empleo asalariado»). Por último, con una media de 664 horas de trabajo per cápita al año, frente a las 774 horas de Europa, tenemos un volumen de trabajo global demasiado bajo en comparación con nuestros vecinos.
5// ¿Cuál es la identidad económica de Francia? Para los británicos, es el carácter insular; para los alemanes, la producción; para los estadounidenses, la innovación; para los italianos y los griegos, la historia y el patrimonio. Francia , por su parte, destaca por su creatividad, tal y como demostró ante el mundo entero durante los Juegos Olímpicos. ¡Debemos atrevernos a promoverla, y nuestras empresas tienen toda la legitimidad para hacerlo!
6// Hay tres prioridades fundamentales para los líderes en los próximos cinco años: estar atentos a la geoeconomía y a los mercados bursátiles, y atreverse a alzar la voz
En este periodo de transición, en el que las figuras más mediáticas están revolucionando la política, es urgente que los agentes económicos aprendan a hacerse oír con la misma fuerza que los más vociferantes. Por ejemplo, ¿cuál es la postura de nuestras medianas empresas respecto al impuesto Zucman? ¡Líderes empresariales, atrevanse a alzar la voz para explicar, encarnar y relatar la creación de valor real, aprovechando los avances tecnológicos, sanitarios y empresariales!








































































































