
- El mar es el mismo para todos; lo que cambia es quién está al timón
- ¿Qué tiene que ver un viaje de Menorca a Barcelona con la gestión energética de tu empresa? Hay algo que uno descubre cuando navega en barco. Ya te he hablado antes de mi experiencia en la ruta Barcelona-Menorca.
El viento es el mismo.
El tiempo sigue igual.
La distancia no cambia.
Y tampoco el mar.
Sin embargo, no todos los barcos realizan la travesía de la misma manera.
Algunos llegan con un consumo eficiente de combustible, un rumbo firme y una tripulación tranquila.
Otras llegan tras desvíos innecesarios, maniobras forzadas y con la sensación de haber estado reaccionando todo el tiempo.
La diferencia no está en el mar.
Todo depende de cómo se llevó el timón y de las decisiones que se tomaron a lo largo del camino.
Y eso tiene mucho que ver con la forma en que las empresas gestionan su energía hoy en día.
- La energía no es una cuestión operativa. Es una decisión sobre cómo se dirige la empresa. En muchos comités ejecutivos, la energía sigue tratándose como una categoría más: se delega, se negocia, se aprueba y se archiva.
Mientras no haya sorpresas, nadie lo cuestiona.
Pero cuando se analiza la evolución del mercado energético, tal y como se refleja en los informes técnicos de ERA Group, uno se da cuenta de que no se trata de un gasto estable.
Se trata de una variable que tiene un impacto directo en los márgenes, las previsiones financieras y la competitividad.
Y cuando una variable puede afectar a tu margen en cuestión de meses, deja de ser una mera cuestión operativa.
Se convierte en una cuestión de gobernanza.
Porque no se trata de un problema técnico.
- Se trata de una decisión estratégica sobre el nivel de riesgo que se asume, los criterios que se aplican a la hora de comprar y quién asume la responsabilidad cuando el mercado se vuelve volátil.

- El precio no lo es todo.
- En un viaje, no es el barco más caro el que sale ganando, sino aquel que sabe interpretar el viento y ajustar las velas en el momento oportuno.
- Algo muy parecido ocurre en el sector energético.
- La decisión no consiste simplemente en fijar un precio o basarse en un índice.
- La decisión depende de cuánto riesgo estás dispuesto a asumir y según qué criterios.
- Porque fijar un precio sin una estrategia puede salir caro.
- La indexación sin control también puede serlo.
- Lo que es realmente peligroso no es elegir el modelo equivocado.
- Es no tener una estrategia definida antes de que el mercado se mueva.
- Cuando tomas una decisión sin un marco previo, sin tomar las riendas, estás reaccionando.
- Tomar las riendas implica asumir responsabilidades. Esa es la consecuencia.
Tomar las riendas en el sector energético implica establecer una política clara antes de que el mercado se mueva.
Esto implica:
- Definir una política de compras acorde con el perfil de riesgo de la empresa.
- Establecimiento de límites de exposición explícitos.
- Determinar qué parte del coste depende del mercado y cuál del consumo.
- Supervisar las desviaciones basándose en datos, no en la intuición.
- Integrar la energía en la estrategia financiera y de sostenibilidad.
- Ningún contrato puede lograr nada de esto por sí solo.
- Son las personas que dirigen la empresa quienes lo hacen.
- En un velero, puedes tener el mejor equipo, pero si el capitán no decide el rumbo, los ajustes y las maniobras, el barco no navega, sino que va a la deriva.
- En el sector energético ocurre exactamente lo mismo.

- Una brújula no navega por ti, pero sin ella navegas a ciegas.
En la optimización de costes, disponer de una visión global y detallada no es ni un lujo ni una cena de gala en la cubierta; es una necesidad contar con los criterios para elegir y tomar el control.
La información no es una herramienta para la toma de decisiones.
Por si no lo sabes:
- ¿Qué parte de tu gasto depende del mercado y qué parte del consumo real?
- Cómo evoluciona tu curva de consumo a lo largo del tiempo.
- ¿Qué desviaciones se van acumulando trimestre tras trimestre?
- Qué repercusiones tendría un aumento repentino de los precios en tu margen.
- Entonces no estás gestionando la energía.
- Simplemente aceptas todo lo que te sale al paso.
- Y aceptar todo lo que te depare un mercado volátil no es una postura neutral.
- Significa asumir un riesgo sin haberlo decidido.
- La medición no elimina la volatilidad.
- Pero te permite anticiparte a posibles situaciones, ajustar tu estrategia y evitar que el mercado dicte tus resultados sin tu consentimiento.
- La brújula no navega por ti.
- Cuando cambia el viento, se sabe quién lleva las riendas. Hay momentos en los que el mercado energético se vuelve tenso.
Los precios varían rápidamente. Las decisiones se toman con mayor rapidez. La presión sobre los márgenes aumenta.
En esos momentos, la exposición de cada empresa cambia.
Los que han definido su política energética actúan con un margen de seguridad.
Los que no lo hayan hecho, que improvisen.
Y la improvisación, en entornos volátiles, rara vez es neutral.
Y la improvisación, en entornos volátiles, rara vez es neutral.
No se trata de predecir el próximo movimiento del mercado. Se trata de haber decidido de antemano cómo vas a actuar cuando eso ocurra.
Porque cuando el viento cambia de dirección, no hay tiempo para idear una estrategia.
Ahora solo queda ejecutar el que ya tenías.
- La cuestión no es cuánto pagas, sino quién está al mando. Si la energía representa una parte significativa de tu estructura de costes, la conversación ya no debería limitarse a:
«¿Hemos conseguido un buen precio?»
Debería ser otra cosa.
- ¿Contamos con una política energética clara?
- ¿Sabemos qué nivel de riesgo estamos asumiendo?
- ¿Se tiene en cuenta la energía en nuestra planificación financiera?
- ¿Medimos continuamente la exposición y las desviaciones?
- ¿Contamos con planes de contingencia para movimientos bruscos del mercado?
- Porque el precio es una consecuencia.
- La verdadera cuestión es si la energía se regula o simplemente se negocia.
- Y negociar sin un marco estratégico significa dejar todo en manos del momento.
- Gobernar es decidir antes de que el mercado decida por ti.

- El mar no hace distinciones entre empresas. El mercado energético es el mismo para todos.
Las reglas son las mismas.
La volatilidad es la misma.
Las presiones son las mismas.
Lo que cambia no es el entorno.
Es el nivel de preparación.
Hay empresas que entienden que la energía es una variable estratégica que influye en los márgenes, las previsiones y el posicionamiento en el mercado.
Y hay empresas que siguen considerándolo un contrato que se firma y luego se olvida.
El mercado no premia las buenas intenciones.
Premia la estructura.
Y confiar en que el viento será favorable no es una estrategia.
Es la esperanza.
Una empresa no puede basar sus resultados en la esperanza.
Puede hacerlo basándose en su criterio, en las políticas y en los sistemas.
Y ahí es donde se ve quién tomó el timón… antes de zarpar.
Si eres uno de esos líderes empresariales que desea tomar decisiones basadas en un buen criterio, solo tienes que escribirme.
- Gracias por leernos una semana más.
- 𝗙𝗲𝗹𝗶𝘇 𝗱í𝗮.






































































































