Los inversores españoles han duplicado su inversión en petróleo y gas desde el inicio de la guerra con Irán





Los inversores españoles han duplicado su inversión en petróleo y gas desde el inicio de la guerra con Irán. A pesar de la incertidumbre, no se ha producido pánico en los mercados, sino más bien un aumento del interés por aprovechar las oportunidades en el sector energético, especialmente en materias primas como el petróleo crudo y el gas natural.
La guerra en Oriente Medio ha provocado un fuerte aumento del interés de los inversores españoles por el petróleo, el gas y otras materias primas. Lejos de ceder al pánico, los corredores señalan que, aunque hay nerviosismo, no hay capitulación, y que la inversión en estos activos incluso se ha duplicado. La negociación de materias primas ha crecido de forma significativa, con aumentos tanto en el volumen como en el capital invertido.
Los ETF energéticos han tenido una demanda especialmente elevada, sobre todo entre los inversores con más experiencia, aunque las instituciones financieras advierten de su complejidad y sus riesgos, ya que muchos operan con derivados cuyos precios pueden diferir del precio real de mercado. Aun así, varios de los productos más negociados están vinculados al petróleo y al gas, lo que refleja una estrategia oportunista a la luz de la situación geopolítica.
El petróleo se ha convertido en el activo más codiciado, impulsado por las expectativas de subida de precios y la elevada volatilidad. Además, el gas también es motivo de preocupación debido al aumento de los precios y a los posibles problemas de suministro, especialmente en Europa, que se ve más afectada que Estados Unidos. En general, la crisis energética está intensificando la actividad inversora y poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de Europa en lo que respecta a estos recursos.
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